Análisis e informes
Entrevista a Elena Valenciano, Secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE

La Secretaría de Relaciones Internaciones del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Elena Valenciano, nos recibe a la emblemática sede socialista, sita en la calle Ferraz. De regreso de Bruselas, donde era eurodiputada, se estrena ahora en Madrid como diputada nacional. Joven, europeísta, brillante y europeísta, junto con otras cualidades, son los apellidos que mejor la definen. Nos recibe con los brazos abiertos y se nos muestra como es: optimista y comprometida. También nos explica el proyecto que tienen los socialistas para el mundo, y desde Lecturas para el Debate le agradecemos su gentileza.


¿En qué difiere esencialmente la política exterior del PSOE de la de los populares?
Yo creo que el Partido Popular (PP) ha cambiado con respecto a lo que fue su acción de Gobierno durante los tiempos de Aznar, es decir, creo que se percibe un cierto giro distinto en los temas relativos a la Política Exterior. Y ese cambio se debe a que durante el ejecutivo de Aznar hubo una nefastísima gestión de la acción exterior de España, un talante muy negativo y poco adecuado de conducirse en la sociedad internacional. Nosotros, por el contrario, intentamos hacer una Política Exterior que sea consecuente con los principios y valores que defendemos, que nuestras ideas sean compatibles con lo que defendemos fuera de España. Creo que es posible defender los mismos principios dentro y fuera de España, que en definitiva es de lo que se trata para nosotros. Buscamos la compatibilidad entre el realismo y el idealismo, que nuestras ideas sean compatibles con nuestras acciones en el exterior, eso en lo que trabajamos y tratamos de hacer. Combatir la idea de que la Política Exterior es distinta de la interior, y tratar de basarnos en unos principios y valores morales que guíen esta acción exterior de alguna forma. Nosotros creemos que defendiendo estos principios también estamos defendiendo a España y que este ideario es compatible con una acción exterior positiva y sustentada en valores firmes. Defendemos en el exterior lo que consideramos que es un conjunto de principios que constituyen el acervo que la ciudadanía española defiende y mantiene. La Política Exterior, creemos, debe estar pegada a la calle, sustentada en los anhelos y deseos que tienen los ciudadanos españoles, no ya sólo los expertos y los mejores conocedores de la misma, sino el conjunto del país, que debe ser la fuente inspiradora de esa Política Exterior.  Es una visión democrática y participativa de la Política Exterior, que además debe constituir una seña de identidad de todos los progresistas en España. Debemos defender fuera lo que creemos que también es bueno para el país, en una visión absolutamente distinta de lo que fue la visión exterior que defendían los conservadores, el PP, en el pasado, en ese punto es donde esencialmente diferimos.
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El contencioso de Kosovo en la vida política española

La cuestión de Kosovo en la vida política española

Por Ricardo Angoso

Resultó algo increíble pero ocurrió, los dos grandes partidos españoles, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP), coincidían absolutamente, tras una legislatura crispada y abrupta, en un asunto fundamental de política exterior: el reconocimiento de la independencia de Kosovo es un craso error que tendrá fatales consecuencias en Europa y en el mundo. De la misma forma, Izquierda Unida (IU) se sumó al consenso y condenó lo que era más que una vulneración del derecho internacional; también los partidos comunistas de Europa se unieron al rechazo por la decisión y numerosas voces, de distinto signo político, también criticaron la precipitada declaración unilateral de independencia de esta región serbia.

 

En la política española, sin embargo, las grandes formaciones nacionalistas, entre las que destacaban el Partido Nacionalista Vasco (PNV), el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y Esquerra Republicana de Cartaluña (ERC), se mostraron muy satisfechas por el proceso iniciado por los radicales albanokosovares y expresaron su solidaridad y apoyo al nuevo Estado nacido, según algún dirigente de ERC, "democráticamente". Los temores a que el efecto de la independencia de Kovoso tuviera alguna influencia en la política interna española no se cumplieron, pues como suele suceder en España, y sobre todo en plena campaña electoral, los asuntos internacionales no preocupan en exceso a una opinión pública poco conocedora de estos embrollos tan lejanos pero a la vez tan cercanos.

 

Entre los líderes socialistas, hay que señalar al ex presidente del Gobierno Felipe González, quien alertó de que la independencia de Kosovo con el consentimiento de algunas potencias como Estados Unidos, Francia o Alemania es una "semilla terrible" que va a animar a otras minorías en Europa a emprender el mismo camino. González, en declaraciones a la Cadena SER y otros medios de comunicación, ha hecho este análisis en su condición de presidente del comité de sabios encargado de diseñar el futuro de la UE. A partir del precedente kosovar, según González, "cada minoría que sea mayoría en un pequeño trozo del territorio va a querer ser independiente respecto a la mayoría en el conjunto del territorio". Ha augurado que esta situación se pueda dar sobre todo en los Balcanes, aunque lo ha hecho extensible a "todas las minorías".

 

Sin dejar títere con cabeza y mostrándose muy crítico con el papel de las grandes potencias en este proceso ilegal, el ex presidente del Gobierno ha culpado a Estados Unidos de propiciar esta situación y de haber "arrastrado" a importantes países de la UE a sembrar una "semilla terrible". "Un líder político es aquel que cuando da un paso, está previendo los dos siguientes pasos que tiene que dar, y eso no se ha hecho en Kosovo", ha explicado. Ha coincidido con el Gobierno español en que la declaración unilateral de independencia de Kosovo es "ilegal" y pone en riesgo la "armonía" del orden jurídico y político internacionales.

También González abogó por el consenso, apoyando el mensaje que lanzó el alto representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, tras la declaración de la independencia, en Pristina, a favor de que Kosovo y Serbia se pongan de acuerdo en el autogobierno de la región de acuerdo a las resoluciones de la ONU. El ex presidente del Gobierno ha concluido que con Kosovo, "no ha nacido un estado independiente, sino dependiente", porque ahora es "más dependiente que antes" por su subordinación a Estados Unidos. Unas declaraciones valientes, que le honran y dignifican, mostrando los mismos temores, por cierto, que ya expresara el Gobierno de Belgrado tras el precipitado reconocimiento de la independencia de Kosovo por algunas grandes potencias europeas.

En la misma dirección se manifestó el Ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, que aseguró que España no reconocerá a Kosovo como Estado, a la vez que equiparó la declaración de independencia de la provincia serbia, sin acuerdo de las partes ni resolución de la ONU, con la invasión de Irak.

Y añadió a renglón seguido: "El Gobierno español siempre ha defendido el respeto a la legalidad internacional: lo defendió cuando decidió retirar sus tropas de Irak y lo defiende ahora cuando se trata de una secesión de Estado". También el ministro se quejó de que la decisión de los albano-kosovares ha provocado "la división de la comunidad internacional, la división en el Consejo de Seguridad y la división en la UE".

Además, interrogado sobre si España aceptará la "perspectiva europea" de Kosovo –un eufemismo comunitario para decir que un día se abrirán charlas de adhesión con el nuevo país balcánico-, Moratinos contestó "sí", con el único matiz de que debe reafirmarse el compromiso de la UE con toda la región. Cómo se pueden negociar acuerdos con un país cuya existencia no reconoce una parte de los Estados miembros es aún un misterio.

 

El PP, claramente en contra de la independencia de Kosovo

De la misma forma, y en su estilo claro y contundente, el ex presidente del Gobierno   y Presidente de Honor del PP; José María Aznar, consideró en su momento que reconocer la independencia de Kosovo, declarada unilateralmente por su Parlamento, supone "un inmenso error" y equivale a "crear una posibilidad, un horizonte y una esperanza" para que otros nacionalismos consideren que también es realizable "una opción similar" cuando "llegue su momento".

"El País Vasco, Flandes, Escocia... No tienen nada que ver con la situación de Kosovo pero no es este el problema. La realidad es que si los kosovares consiguen su independencia y soberanía en el modo en que lo están intentando, eso equivale a crear una posibilidad, un horizonte y una esperanza de que también para otros sea realizable una opción similar cuando llegue su momento", opina, en un artículo publicado en el diario italiano 'Il Messagero' y recogido por Europa Press, el ex jefe del Ejecutivo español.

El anterior líder del Partido Popular comienza su escrito subrayando que la política "no es el arte de aceptar lo inevitable" sino "el arte de hacer posible aquello que es deseable" y deja claro que la declaración unilateral de independencia de Kosovo representa "otro ejemplo de la confusión que reina en la política actual". "Hay que decirlo claramente: reconocer Kosovo en la situación actual y en la forma actual es un error que tendrá graves consecuencias", remarca.

Aznar recuerda que la OTAN no intervino en 1999 en los Balcanes para "asegurar la independencia de Kosovo" sino que se "movilizó militarmente" para impedir "un potencial genocidio" de la mayoría albano-kosovar "dominada y castigada" hasta ese momento por los serbios, controlados por el Gobierno de Slobodan Milosevic.

"La OTAN, de hecho, combatió en aquella guerra justificando su intervención con dos motivos fundamentales: el respeto de todas las minorías como condición esencial para ser aceptado en el plano internacional y el rechazo a la construcción de estados nacionales por medio de la limpieza étnica. En otras palabras, la OTAN decidió la intervención militar para garantizar la tolerancia y consolidar los estados multiétnicos", sostiene el ex presidente, para después sentenciar que "quien crea lo contrario, se equivoca" y "quien lo diga, conociendo las decisiones de aquel momento, miente".

"Reconocer hoy Kosovo -prosigue Aznar- significa olvidar los principios que inspiraron y guiaron nuestra intervención en 1999. Peor todavía, significa cerrar voluntariamente los ojos sobre todo cuanto ha ocurrido desde entonces en aquella región". El ex presidente asegura que los albano-kosovares, "a pesar de la voluminosa ayuda de la Unión Europea y del hecho de que las fuerzas de la ONU estén para vigilar la seguridad", "han maltratado despiadadamente a las minoría serbia en un dramático ajuste de cuentas". "Ha destruido sus iglesias y sus monumentos históricos, han acelerado la marginación y, para finalizar, la efectiva separación física y el éxodo de una gran parte de ellos. Usando un eufemismo, no es edificante. Reconocer Kosovo en este modo equivale a dar crédito a la limpieza étnica, esta vez de signo opuesto", advierte.

Tras exponer que la región balcánica podrá ser independiente pero no podrá "funcionar "de manera independiente" y dependerá de la comunidad internacional, Aznar considera "impensable" que "a medio plazo" las funciones institucionales de "un auténtico estado soberano" puedan ponerse en marcha. "No digo desarrollarse con regularidad sino ni siquiera iniciarse, sin la asistencia continua y significativa de la Unión Europea y sin que las funciones de orden y seguridad dependan de la presencia de las tropas aliadas". "Creer que Kosovo está preparado para la independencia en términos prácticos de funciones y competencias es un enorme error. Por que no es así", acotaba.

En tercer lugar, el ex presidente español explica su versión sobre el apoyo de Estados Unidos a la independencia kosovar porque "parecen presionados por el afán de deber tutelar y administrar" la región y prefieren creer que, "dándole vía libre", "la presión "disminuirá". Los países europeos, a su juicio, "están convencidos de la ineludibilidad de la independencia" de los kosovares porque "sin ella" podrían "recurrir a la fuerza" contra los propios países comunitarios". "Dos sentimientos negativos", resume Aznar, "pensando en el futuro".

"La OTAN no debería nunca basar sus propias decisiones en términos de amenaza o de riesgo por el uso de la fuerza. Sería como legitimar el chantaje y esto no es ciertamente un noble principio sobre el cual construir las relaciones internacionales. Desgraciadamente es justo esto lo que parece que va a producirse", subraya. El ex presidente del Gobierno argumenta que el reconocimiento de la independencia unilateral de Kosovo "significa aceptar en el escenario internacional el principio de autodeterminación de los pueblos y el cambio, sin necesidad de consenso, de las fronteras europeas" y advierte de que "la experiencia" sobre esos puntos ha sido "catastrófica en el pasado". "Pero no solo eso: es que rompe con los principios reconocidos y defendidos a nivel institucional, por ejemplo en el seno de la UE, desde al menos cinco décadas. Sin contar con que representa un pésimo precedente para el futuro", recalca.

Llegado a este punto de su argumentación, Aznar aborda entonces las eventuales consecuencias de Kosovo en los movimientos "nacionalistas, separatistas e independentistas". "Es habitual afirmar que Kosovo es un caso totalmente particular que no puede tomarse como ejemplo para otros grupos separatistas en Europa pero ¿qué principios podremos sacar del conflicto para los serbiokosovares para impedir que también ellos pidan la independencia y decidan libremente unirse a Serbia?", se pregunta el ex mandatario español, para después recordar el caso de Mitrovica o de los bosnios de origen serbio en la República Srpska, "que presentan las mismas características de los kosovares pero en los límites de Sarajevo".

"Los diversos independentismos, separatismos y nacionalismos excluyen a cualquiera que tenga sus principios y una agenda racional, se mueve por la fuerza de las pasiones y los sentimientos irracionales, razón por la cual es imposible concluir, con la experiencia que tenemos, que terminarán comportándose según nuestra lógica. Es cierto, el País Vasco, Flandes, Escocia.. No tienen nada que ver con la situación de Kosovo pero no es este el problema. La realidad es que si los kosovares consiguen su independencia y soberanía en el modo en que lo están intentando, eso equivale a crear una posibilidad, un horizonte y una esperanza de que también para otros sea realizable una opción similar cuando llegue su momento", escribe Aznar.

"Quizá no sé hoy ni mañana sino en un futuro --advierte--. Un buen día podrán decir: Por qué ellos sí y nosotros no. Reconociendo hoy Kosovo en estas circunstancias, nos estamos desarmando de cara al momento en el que deberemos confrontarnos en estas circunstancias a esa fatídica pregunta. El hecho de que, como alguno argumenta, no sea deseable reconocer Kosovo y que la ONU no haya dado su bendición es cuestión puramente formal y, por tanto, no relevante. Lo que es verdaderamente grave es la independencia unilateral", considera. Aznar termina su artículo resaltando que es "más que dudoso" que la aceptación de la soberanía kosovar sea "una base mejor para el futuro". "De momento, este acontecimiento se ha transformado en un gran error por nuestra propia culpa", concluye.

Arístegui afirma que la independencia es un craso error de la UE y los Estados Unidos

En la misma dirección que su compañero de partido, el Portavoz de Exteriores del PP en el Congreso de los Diputados, Gustavo de Arístegui, señalaba, en una entrevista realizada por el autor de este libro: "Respecto a Kosovo, yo creo que la comunidad internacional ha cometido un gravísimo error reconociendo la independencia de Kosovo, lo cual viene a demostrar que los populares tenemos una posición propia y autónoma muy distinta a la de los Estados Unidos y otros Estados europeos. Kosovo es una provincia de Serbia y no una república de la antigua Yugoslavia, como lo eran los otras repúblicas que se separaron. Este es un concepto fundamental para explicar el proceso de desintegración de Yugoslavia. Tampoco podemos olvidar que la actual composición étnica de esta región es un acontecimiento muy reciente, que proviene de la década de los cincuenta, y no algo que haya ocurrido a lo largo de un proceso histórico".

En lo que respecta al nuevo liderazgo albanokosovar, Arístegui asegura: "Luego está la UCK (Ejército de Liberación de Kosovo), cuyos orígenes y pasado está ligado al terrorismo, a la utilización de la violencia como instrumento de acción política.Tampoco se debe olvidar que el UCK ha estado ligado al narcotráfico y que tiene un turbio pasado si analizamos cómo fue financiado inicialmente.  Se ha creado un precedente erróneo y no sustentado en el respeto a las resoluciones internacionales y a la necesaria legitimidad que debería tener las mismas en la escena europea. Nuestra posición, y la mía concretamente, en este asunto es muy clara: la independencia de Kosovo es errónea y camina en la peor de las direcciones posibles, ha sido un error claro de la comunidad internacional a la hora de analizar la realidad de los Balcanes".

Mostrando un grado de conocimiento sobre los Balcanes que tienen pocos dirigentes europeos, Arístegui señala: "Otro asunto que creo que no se debe desdeñar es lo que representa para Serbia el Kosovo, pues es un territorio que fue su cuna y donde se encuentran sus monasterios, edificios y iglesias más emblemáticas. Los dirigentes europeos han mostrado un absoluto desconocimiento y desprecio por la historia de esta región, lo que ha llevado a tomar esta errónea decisión". Y agregó:"Europa se ha equivocado con Kosovo y con Serbia, sembrando la discordia y la semilla para futuros conflictos en el corazón de los Balcanes. Creo que Europa ha demostrado un absoluto desconocimiento por la historia de esta región y no ha estado a la altura de las circunstancias, se ha abordado un problema de la forma menos afortunada y premiado a aquellos que utilizan la violencia para conseguir sus objetivos, tal como señalaba muy recientemente Araceli Mangas en un artículo".

 

Y terminó con unas reflexiones, que considero interesantes, del ex diputado socialista y ahora asesor de la Ministra de Defensa, Jordi Marsal, quien asegura: “Las posibles o imposibles soluciones. Los sucesivos pasos que se vayan dando por parte de los actores locales y de la comunidad internacional presente en la zona van a configurar un futuro de estabilidad o inestabilidades. Nadie tiene la solución. Y previa a la solución es necesaria la auténtica voluntad de futuro de los actores; sin ella y sin auténtico diálogo no hay futuro posible para los Balcanes. Y ese futuro afecta también al futuro de Europa. No es únicamente una herida abierta en los Balcanes, es una herida abierta en Europa. ¿Seremos capaces de cerrarla?”. La respuesta, a tenor de lo que ha ocurrido en los últimos meses, es clara: la herida sigue abierta y supurando. La alegría albanesa en las calles ha dado paso a la rabia y la ira serbia.


 


Tecnología

 
Sesenta aniversario del Estado de Israel analizado por Carlos Alberto Montaner

¿Cómo ha logrado Israel pasar de la miseria al milagro económico en sólo 60 años, desde su creación? Esencialmente, cultivando su enorme capital humano y sus virtudes cívicas, a base de inteligencia, rigor, trabajo intenso y respeto a la ley, lo que le ha permitido ser muy eficiente en la agricultura, las comunicaciones, la electrónica, la fabricación de equipos médicos, aviación e industria armamentística, y hasta en el ámbito espacial, dice el autor.

 

(Desde Madrid) PRIMERO SE COMENZÓ A HABLAR de los cuatro tigres asiáticos: Taiwan, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong. Eran países que en el curso de una generación saltaron de la miseria al desarrollo.

Luego siguieron Nueva Zelanda (el tigre anglo), Irlanda (el tigre celta), e incluso Chile, al que comienzan a llamar el tigre latino, país que parece decididamente encaminado a formar parte del primer mundo.

UN HOGAR PARA UN PUEBLO ATORMENTADO

Lo curioso es que entre esas historias de éxito nadie cita la más impresionante de todas: Israel. Por estas fechas se cumplen 60 años de su tumultuosa fundación en el inhóspito arenal de Oriente Medio. Entonces casi nadie apostaba por la supervivencia de aquel pequeño Estado surgido en la tensa primavera de 1948 en medio de los primeros combates de la guerra fría.

“Israel lo tenía todo en contra: la geografía, los vecinos, el suelo miserable y seco, la escasa y variada población, incluso el idioma”

Los padres fundadores eran apenas un puñado de soñadores asediados por decenas de millones de árabes dispuestos a aplastarlos. No tenían ejército, ni dinero, y provenían, algunos de ellos, del espantoso matadero nazi donde seis millones de judíos acababan de ser ejecutados en el más siniestro genocidio que registra la historia de la humanidad.

Tenían, eso sí, una desesperada convicción: construir un espacio seguro y decente en el que el atormentado pueblo judío pudiera sobrevivir al brutal antisemitismo esporádicamente practicado por casi todas las otras naciones monoteístas surgidas de Abraham, el padre común de judíos, cristianos y mahometanos.

TODO EN CONTRA

Israel lo tenía todo en contra: la geografía, los vecinos, el suelo miserable y seco, la escasa y variada población, incluso el idioma, porque el hebreo era una lengua ritual, prácticamente muerta, confinada a la sinagoga y a la lectura de los libros sagrados, que hubo que revitalizar mientras la población judía se comunicaba en los idiomas vernáculos de los países de donde provenía. Unos lo hacían en alemán, otros en polaco o en yiddish; los había que sólo dominaban el turco, el árabe o el griego.

“No existía un pueblo judío, sino diversos pueblos”

La etnia, además, se dividía profundamente en dos comunidades no siempre bien avenidas: los asquenazí, generalmente de origen germano-polaco, y los sefarditas, originalmente procedentes de España, de donde fueron expulsados en 1492.

No existía, pues, un pueblo judío, sino diversos pueblos judíos forjados en la diáspora, incluidos los que emigraban desde Yemen, Marruecos, Etiopía y, sobre todo, de Rusia. Tampoco poseían ningún fenotipo dominante que los caracterizara físicamente. Se vinculaban, además, de distintas maneras a la tradición religiosa y cultural del nuevo y desconocido país, ostentando muy diferentes grados de desarrollo intelectual y académico. Variedad que, sin duda, no era el mejor cohesivo para unificar a la vacilante nación que dio sus primeros pasos en medio de una invasión destinada a echar a los judíos al mar.

DESARROLLANDO DESARROLLO HUMANO

¿Qué hicieron en sesenta años los israelíes con ese mosaico abigarrado y difícil? Hicieron una complejísima democracia parlamentaria, reflejo de la diversidad de una vibrante sociedad que hoy cuenta con más de siete millones de habitantes, radicados en un diminuto país de apenas 20.000 kilómetros cuadrados, que disfrutan de todos los derechos individuales, en la que las poderosas fuerzas armadas están subordinadas a la autoridad de los civiles.

“No todo, por supuesto, es perfecto en el país, pero para juzgar a Israel siempre hay que preguntarse dónde existe otra sociedad libre y desarrollada que en apenas seis décadas ha conseguido los logros obtenidos por el pueblo judío”

Hicieron un gobierno razonablemente eficaz, más honrado que la media, pese a las turbulencias en las que han tenido que vivir. Hicieron un país con una población altamente educada, con el menor índice de violencia social del mundo, incluido ese 16 por ciento de personas de religión islámica, una minoría, también israelí, difícilmente asimilable, aun cuando constituye el grupo árabe –hombres y mujeres– que más libertades y prosperidad posee de cuantos pueblan la tierra.

Israel hoy tiene un per cápita (PPP) de US$29,000 y, de acuerdo con el Indice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, que mide la calidad de vida, forma parte de los treinta países punteros del mundo, entre Alemania y Grecia, donde no aparece ninguna otra nación de Oriente Medio (ni de América Latina), pese a que tiene que dedicar a su defensa nada menos que el 8 por ciento de cuanto el país produce, porque ya se ha desangrado en por lo menos tres costosas guerras y mañana pudiera comenzar la cuarta.

(CASI) UN MILAGRO

¿Cómo Israel ha logrado este milagro económico? Esencialmente, cultivando su enorme capital humano y sus virtudes cívicas, a base de inteligencia, rigor, trabajo intenso y respeto a la ley, lo que le ha permitido ser muy eficiente en la agricultura, las comunicaciones, la electrónica, la fabricación de equipos médicos, aviación e industria armamentística, y hasta en el ámbito espacial, dado que ya hay satélites israelíes girando en torno a la tierra.

No todo, por supuesto, es perfecto en el país, pero para juzgar a Israel siempre hay que preguntarse dónde existe otra sociedad libre y desarrollada que en apenas seis décadas, surgiendo de la nada y contra viento y marea, ha conseguido los logros obtenidos por el pueblo judío.

Es hora de empezar a hablar del tigre semita. Hay que estudiar muy bien lo que allí se ha hecho. Es casi milagroso.

 
Venezuela, potencia militar emergente
Escrito por Julio Maíz Sanz   
Las importantes compras de material bélico para las FAN (Fuerza Armada Nacional), que es como se definen así mismas la Fuerzas Armadas de Venezuela, están teniendo un fuerte impacto en la región y más teniendo en cuenta los agresivos discursos de su Jefe, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, que lleva gobernando el país desde enero de 1999, tras ser reelegido en tres ocasiones. La región, que se ha caracterizado en las últimas décadas por un gasto militar bastante moderado, lleva unos años rearmándose de una manera muy importante. Hay que tener en cuenta que varios de estos países están en pleno proceso de modernización de sus arsenales, tanto por la obsolescencia de sus equipos, como por una escalada armamentística de algunos países de la zona.

Obviamente, estamos hablando siempre de estados soberanos, que tienen todo el derecho del mundo de reequipar sus fuerzas armadas de la forma que deseen. Igualmente, otros países como Estados Unidos tienen derecho a vender, o no, sus sistemas de Defensa a quien deseen, como hizo en su momento cuando embargó a países como el Chile de Pinochet o el Irán de los Ayatolas, que sirven de ejemplos distintos y distantes. Los principales suministradores de armamento de la región son Estados Unidos, Rusia y Francia, sin obviar la potencia regional en fabricación y exportación de armamento que es Brasil. España mantiene en la región una posición en alza, basada en los principales productos de defensa de fabricación nacional, los aviones polimotores de transporte, a los que ahora se añaden sus versiones de patrulla marítima, de EADS-CASA y los diferentes tipos de navíos de combate diseñados y fabricados por Navantia, sin olvidar otras empresas multinacionales como GD-SBS (General Dynamics-Santa Barbara Sistemas).
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