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ENTREVISTA AL EXCANCILLER CARLOS LOPEZ CONTRERAS, EL “MAQUIAVELO” DEL RÉGIMEN DE MICHELETTI "LA AMENAZA CHAVISTA SIGUE PRESENTE EN HONDURAS, TAMBIÉN EN AMÉRICA LATINA" POR RICARDO ANGOSO TITULARES: “Había una voluntad política ajena que queríacontrariar el sistema internacional y forzar a los hondureños a adoptardecisiones que iban en contra de sus propias instituciones y del ordenamientopolítico que como pueblo nos habíamos dado. Yo creo que esa amenaza no haterminado y, como he dicho, sigue ahí y el próximo gobierno debe ser conscientede que seguirá presente por mucho tiempo” “Yo creo que el poco interés de Estados Unidoscon respecto a América Latina viene de lejos, incluso desde el ataque a lasTorres Gemelas, el 11 de septiembre, cuando ha habido un progresivodistanciamiento por parte de los mandatarios norteamericanos hacia los asuntosdel continente” “El comportamiento de los Estados Unidos tantoantes como después de la crisis es abiertamente hostil hacia nuestro Gobierno yasí lo hace saber en repetidas ocasiones. No estaban por la sucesiónpresidencial, negando en todo momento oxígeno al Gobierno que había surgido delcontragolpe al Golpe, pues no debemos olvidar que aquí quien pretende dar ungolpe de Estado son Zelaya y sus partidarios” LA ENTREVISTA: En su último día como canciller, justo el díaantes de que tome posesión el nuevo presidente del país, Pepe Lobo, CarlosLópez Contreras, considerado la eminencia gris del régimen de Micheletti, nosrecibe en su casa de Tegucigalpa y nos habla del pasado reciente de su país, delos acontecimientos vividos el 28 de junio –día del golpe de Estado para loszelayistas, de la sucesión constitucional para los partidarios de Micheletti- ydel futuro que le aguarda a esta joven democracia centroamericana plagada denumerosos retos y desafíos. También de las incertidumbres y amenazas queaguardan a Honduras. Ricardo Angoso: Comienza una nueva fase, tantopara usted como para Honduras, ¿qué balance hace de estos siete meses tandifíciles al frente de la diplomacia de su país? Carlos López Contreras: Ha sido una experienciaextraordinaria para Honduras y para todos aquellos que han estado participandoen todo el proceso, quizá se podría decir que hasta única, pues en las guerrassiempre hubo países que tuvieron al mundo en contra pero tenían aliados.Infortunadamente, Honduras no ha tenido aliados, los hemos tenido pero nosdecían no cuenten con nosotros, es decir, había un rubor tremendo en donde nosdecían estamos con ustedes, sigan adelante, pero no podemos acompañarles enesta lucha. Nos decían resistan, pero no podemos darles nuestro apoyo público.Hubo diversas posiciones de los Estados: algunos claramente hostiles, otrosindiferentes y una minoría identificada con nosotros pero que nos decían que no lo reveláramos, sería un apoyo moral y silencioso .Esa era la gama de Estados y de actitudes en las que nos movíamos en estosmeses. Estábamos, además, suspendidos por la Organización de los EstadosAmericanos (OEA), pero los Estados no estaban obligados a suspender relacionescon nosotros. Así había acontecido con Cuba, que había sido expulsada de la OEAa petición de Venezuela por inmiscuirse de forma violenta en los asuntos deeste país al fomentar la guerrilla en un momento dado. Y con Honduras, sinembargo, desde el punto de vista del derecho internacional, era un asunto muydiferente, incluso curioso, pues respondía a una dinámica interna y que noamenazaba la paz ni la seguridad internacional, aunque es objeto de un tratorealmente sin precedentes en la historia sin haber pasado por una resolución desanciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se nos atacó porrazones ideológicas, simplemente. Causó una extraordinaria sorpresa y norespondía a un planteamiento analítico desde el punto de vista del derechointernacional. Honduras siguió un guión que estaba sujeto a nuestroordenamiento político y constitucional interno y no lesionaba el derechointernacional en ningún sentido. Lo ocurrido fue una aberración, una exaltacióncontra Honduras que no respondía al derecho internacional ni a nuestroordenamiento interno. Pese a todo, no admitimos la injerencia de otros Estadosen nuestros asuntos, pues no hacíamos peligrar la paz ni poníamos en peligro laseguridad internacional, sino que tan sólo seguíamos los criterios de nuestraspropias Leyes y nos sujetábamos a las mismas. Entonces, y para resumir,sabíamos que el derecho internacional nos asistía en nuestras decisiones y noteníamos, a este respecto, ninguna duda. R.A.: ¿No había, por tanto, como se hasugerido, extrañas fuerzas detrás de los acontecimientos de Honduras e inclusola sombra de los Estados Unidos, tal como sugiere Chávez? C.L.C.: No, absolutamente, esa tesis no tieneningún fundamento. El comportamiento de los Estados Unidos tanto antes comodespués de la crisis es abiertamente hostil hacia nuestro Gobierno y así lohace saber en repetidas ocasiones. No estaban por la sucesión presidencial,negando en todo momento oxígeno al Gobierno que había surgido del contragolpeal Golpe, pues no debemos olvidar que aquí quien pretende dar un golpe deEstado son Zelaya y sus partidarios, quienes violando nuestro ordenamiento políticoy constitucional pretendían subvertir el sistema democrático y quedarse en elpoder indefinidamente. Lo que surge en Honduras es un contragolpe a una acciónque dejaba en precario su sistema democrático y constitucional; es decir, losderechos que ahora mismo mucha gente invoca para atacarnos es lo que realmenteestaba en peligro en aquellos días. La Constitución que ahora invocan lospartidarios de Zelaya para atacarnos es la misma que pretendían vulnerar paracontinuar en el poder, ¡qué gran paradoja! R.A.:¿No cree que, en cierta medida, quelacomunidad internacional actuó con cierta hipocresía y simplemente les atacaronporque eran pobres y con apenas recursos? ¿Se sentían solos o decepcionados oambas cosas? C.L.C.:Hay quienes se sintieron decepcionados,como el presidente Micheletti. Yo, sin embargo, lo veo con un poco de mayorfrialdad y sé que las relaciones internacionales más que emociones sonintereses y, a veces, las mejores relaciones bilaterales tienen más que ver conel interés de una de las partes que por otra cosa. Nosotros tuvimos sorpresa,pero decepción, no, pues eso en el mundo diplomático no existe; es el mundo dela duplicidad y a veces del interés por una cuestión concreta. Nos sentimossorprendidos más que decepcionados por la actitud de algunos Estados ante lacrisis de nuestro país. R.A.: Se habla mucho de que Estados Unidos yano tiene mucho interés en América Latina y que el caso de Honduras, sudesconocimiento en la crisis, va en esa dirección de que Obama no prestaatención a los problemas continentales y está más centrado en otros escenariosde crisis. ¿Qué piensa de esta aseveración? C.L.C.: Yo creo que el poco interés de EstadosUnidos con respecto a América Latina viene de lejos, incluso desde el ataque alas Torres Gemelas, el 11 de septiembre, cuando ha habido un progresivodistanciamiento por parte de los mandatarios norteamericanos hacia los asuntosdel continente. Por el contrario, se han acercado más a los problemas de lospaíses y zonas del mundo donde ellos perciben que provienen las amenazas a susintereses en el exterior y en el interior; eso cambió un poco su percepción deAmérica Latina. Pero viene, quizá, incluso de antes, cuando el final de laGuerra Fría dejó sin un gran interés a toda la región. La democracia seconsolidó a nivel continental y hubo grandes avances en América Latina,alejando, en cierta medida, el peligro comunista contra el que habían luchadolos Estados Unidos. Se ha desplazado el interés hacia otras zonas del mundoporque el comunismo desapareció como una fuerza que les desafiaba a nivelplanetario. R.A.: Parece que el continente cambia ¿seconstata un giro hacia la derecha en donde se incluye la nueva Honduras? C.L.C.: Hay un cambio en el mapa político, creoque rigurosamente constatado, y la experiencia de Honduras ha jugado un papelfundamental, que demuestra que se ha contenido una ideología y un sistemaopresivo para los pueblos de América Latina, aun con el alto coste que hemospagados los hondureños y su Estado en esta lucha. Hemos estado aislados enpleno continente y hemos sufrido un golpe devastador, pero ha valido la penaesta lucha y el mantener vivo este ejemplo frente a este sistema que pretendíadestruir nuestras raíces democráticas. Pero lo dicho: ha valido la pena dar labatalla. Lo peor sería que nos acostumbráramos a vivir aislados. Ahora, creo,que hay que dar la lucha por salir de ese aislamiento y reintegrarnos de nuevoa la comunidad internacional, para mostrar al mundo que esa no era nuestraelección y que nos había sido impuesto sin que por nuestra parte se nos dieraotra opción. No diría que fue la comunidad en su conjunto la que estuvo encontra de Honduras, sino un conjunto de Estados que se posicionaron en nuestracontra y sin apenas escucharnos. R.A.: ¿Cree, en este sentido, que el nuevoGobierno entrante lo tendrá fácil para recomponer las relaciones con susvecinos, con el ALBA y, en general, con todos los países del continente? C.L.C.: Yo creo que el retorno a la normalidady a la comunidad internacional será relativamente fácil, pues muchos paísesseguían simples tendencias y modas. Con Honduras fue así y si el retorno a lanormalidad camina en la dirección que todos esperábamos, le aseguro que seestablecerá una normalidad que no tiene nada que ver con el restablecimiento derelaciones, que puede ser un objetivo más en el largo plazo. Pero, además, noha habido muchas rupturas de relaciones diplomáticas, un camino que sóloeligieron los países del ALBA. No creo que el nuevo Gobierno lo tenga muydifícil, los países seguirán la senda de la normalidad que ya dibujan losEstados que han reconocido a las nuevas autoridades. Verá que el retorno noserá tan traumático y complejo. R.A.: ¿Cree que los zelayistas y lo que sedenominó como Resistencia serán finalmente incluidos y absorbidos por el actualsistema político o, por el contrario, la confrontación seguirá en las callesdel país? C.L.C.: En las últimas elecciones, si contamoscon que votó el 70% de la población hondureña, observamos que la gente optó porpartidos y formaciones demócratas. Frente a eso, que es una realidad innegable,hubo un minoría, algo menos del dos por ciento, que votó por partidosizquierdistas no democráticos e incluso violentos. Yo creo que no van a ir amás, al menos en el corto plazo. Luego está la historia, que demuestra que enHonduras los pequeños partidos no tienen una gran tradición y un gran arraigodel bipartidismo del país; los partidos históricos se mantienen y las pequeñasfuerzas no tienen una gran tirón electoral. Considero que la crítica al sistemay a la situación que vivíamosse manifestó en la abstención, que fue la forma de contestación y protesta antelos hechos que vivíamos. Los dos partidos siempre han obtenido el dominio delas instituciones y los pequeños partidos eran simples bisagras que no iban másallá de los pequeños números en las elecciones. Existían sistemas decontrapesos sobre todas las instituciones, de tal forma que las grandesinstituciones del Estado no quedaran en manos de los dos grandes partidos y queno ocurriera lo que acontecía en el pasado, que cuando ganaba un partido conmayoría en el Congreso de la República asumía el control total del Estado. Poreso, considero que la no reelección es una norma fundamental, regida por elartículo 239 de la Constitución, que se podían crear situacionesen las que uno de los dos grandes partidos se podía mantener en el poder porlargos periodos sin que hubiera ningún control por parte de las instituciones.Un partido que pierde laselecciones y el otro con el control total de todos los medios e institucionesse acaba convirtiendo en un sistema viciado. En América Latina hay una grantendencia a la reelección de los mandatarios, por tanto, creo que debemos crearsistemas de control y acotar los mandatos. R.A.: ¿Qué desafíos tiene la Honduras quehereda ahora Lobo? C.L.C.: Hay peligros y también fortalezas,porque lo que Honduras ha demostrado a lo largo de estos siete meses es que unpaís pequeño, débil políticamente y económicamente, puede salvaguardar losprincipios que todavía rigen en la comunidad internacional, que son el respetoa la soberanía, la igualdad soberana y la no injerencia. Sí se puedensalvaguardar esos principios, hemos sido capaces de hacer frente a ese enormedesafío y hemos salido más o menos indemnes, aunque hemos tenido altos costes,como ya explique antes, en todo este proceso. El mundo debe tomar nota de estaslecciones, y no debe olvidar que el pueblo hondureño trazó claramente laslíneas por donde no iba a pasar el chavismo. Hubo una presión brutal sobrenosotros por parte de la comunidad internacional, al tiempo que nuestro pueblotambién se mantuvo firme en la defensa de unos principios y pidiendo a susgobernantes que NOcapitulasen frente a los intereses foráneos. No cedimos a la presión internacionaly en un combate desigual, frente a la visión de muchos gobernantes, demostramosque este pueblo tiene mucha fortaleza y que es capaz de aguantar las presiones;ese es un activo que tiene Honduras a su favor y que nos ha dotado de un valoren el mundo, habiendo demostrado gran valor y fortaleza frente a una situaciónadversa. Somos un país seguro que defiende sus valores y sus instituciones contodo lo dramática y dura que ha sido esta situación. Entonces, la lectura es lainversa a la que se podía hacer y lo que pudiera parecer negativo es un valorpositivo de futuro. Pese a todo, la amenaza no ha cesado y somos conscientes deque sigue ahí. La amenaza, sin embargo, es externa. La crisis ha sido externa,pues la interna fue resuelta por el Estado con sus propios mecanismos einstrumentos logrando desbaratar la amenaza al sistema democrático desdedentro. Nosotros hemos sido acosados y amenazados desde fuera por enemigosexternos, no lo olvidemos. Fue una injerencia, una presión externa para forzaral pueblo hondureño a tomar decisiones que iban en contra de su propio sistemapolítico y constitucional, algo que no nos podíamos permitir y a lo que hicimosfrente con todos nuestros medios y defensas. Había una voluntad política ajenaque quería contrariar el sistema internacional y forzar a los hondureños aadoptar decisiones que iban en contra de sus propias instituciones y delordenamiento político que como pueblo nos habíamos dado. Yo creo que esaamenaza no ha terminado y, como he dicho, sigue ahí y el próximo gobierno debeser consciente de que seguirá presente por mucho tiempo. Mi sugerencia es queno se confíe y que tenga cuidado, que esté muy atento a los acontecimientos yque las tensiones seguirán porque los grandes movimientos, aunque ideológicos,se mueven con dinero. Y en Honduras, por decirlo sencillamente, así ha sidodurante estos meses de turbulencias; se volcaron grandes capitales de dineropara la mal denominada “resistencia”, que para mí era la contra resistencia,pues quien realmente estaba resistiendo era nuestro ejecutivo. La “resistencia”estaba por un modelo antidemocrático y quería cambiar la Constitución, lasnormas de juego democrático, y establecer un modelo autoritario y dictatorial.Lo más curioso es que los líderes de estos movimientos hoy exigen que serespeten los derechos de esa misma Constitución que pretendían destruir y sobrecuyas ruinas construir el nuevo régimen que inspiraban. R.A.: ¿Esperaba una reacción tan dura deEspaña? C.L.C.: Cuando se habla de España, el Gobiernono expresa el universo total de lo que es el pueblo español y lo mido en esostérminos. Este Gobierno representa una parte de España y no intentouniversalizar su comportamiento por lo que ha hecho su ejecutivo. El actualGobierno es pasajero; existe la Monarquía y hay otras instituciones, como lasFuerzas Armadas, que definen a España con una mayor proyección que unosgobernantes de una coyuntura determinada. Hoy hay un gobierno en España, peromañana puede haber otro. Hay distintos partidos, distintos enfoques sobre losproblemas e incluso planteamientos diferentes dentro de una misma fuerza. Poreso, juzgo los hechos de una forma objetiva y no creo que definan el estadogeneral de la sociedad española, al menos así lo veo yo. |